domingo, 22 de mayo de 2011

El cambio de torta

       Tomar conciencia de como utilizamos y distribuimos nuestro tiempo y energía es muy importante,  puede ayudarnos a transformar positivamente nuestros hábitos y realizar aquellas cosas que sabemos que nos hacen feliz pero no hacemos habitualmente.
Al menos eso fue lo que me ocurrió a mí al realizar un ejercicio en clases de Psicología positiva, en donde debíamos observar principales actividades de nuestra vida actual y representarlas en una torta, en donde debíamos asignar distintas porciones de la torta (%) a las actividades, que representaban el tiempo y energías dedicado a cada una. Luego debíamos reflexionar y presentar una nueva torta ideal.
En esta nueva torta podíamos reasignar las porciones de la torta actual de acuerdo a lo queríamos cambiar, pudiendo también crear nuevas actividades. Para mí fue un ejercicio muy certero, ya que reafirmé mi disconformidad con el hecho de que no estaba dedicándole tiempo a la práctica de la meditación. Para mi la meditación es una conexión espiritual muy poderosa capaz de limpiar tanto la mente como el cuerpo, calmar y aclarar mis pensamientos, y conectarme con el sentir. Entonces el cambio realizado en mi torta actual fue principalmente incluir la meditación, para poder lograr esto decidí realizar un horario semanal de meditación, en donde día por medio debía meditar entre 30 y 60 minutos.


          Milagrosamente, luego de decidir reintegrar de forma periódica mis prácticas de meditación, un muy buen amigo mío venía llegando de un seminario de meditación Budista. Me contó su experiencia y transmitió algunas técnicas de este tipo de meditación, mediante el cual Buda llegó a la iluminación. Principalmente esta técnica consiste en intentar sentir cada parte de tu cuerpo físico, cada centímetro, realizando una especie de recorrido por el cuerpo, ordenada y respectivamente. Siempre conectado con la respiración y las sensaciones, primero de la coronilla, luego la cabeza entera, los labios, los ojos, la nariz y así bajando hasta llegar a los dedos de los pies. Lo importante de esta meditación es mantenerse sin realizar juicios acerca de las sensaciones que vayan apareciendo, si al momento de pasar por mi brazo siento dolor no debo enjuiciarlo y decir este dolor es bueno o malo, es rico o doloroso, sino que simplemente debo dejar que se manifieste y sentirlo hasta que desaparezca.

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